La memoria

La memoria

(A B.G., con toda admiración)

I

El viento del desierto, memoria empecinada

que vuelve una y otra vez, barrerá

la arena que oculta la mastaba.

¿Os sentís amenazados?

¿Teméis que se descubra

que el catecismo ominoso no fue así?

¿Preferís la anestesia

que aletargó nuestra infancia?

No se tapona una llaga con andrajos,

o se convertirá en encono permanente.

Hay que limpiar los labios de la herida,

levantar la costra que la ocluye,

reventar el pus que se ha enquistado

en la carne más profunda.

Apretar con mano firme

la cápsula que supura hacia dentro

y envenena el flujo de la sangre.

Sajar la putrefacción, aunque nos duela.

Quedará una marca, ya lo sé,

de la cárdena secreción pasada.

Será un leve costurón fiel a su tiempo,

la señal suturada de lo que aquí pasó.

¿Por qué perseguís al cirujano?

¿Por qué añadir a la primera infamia

esta segunda ignominia?

Quien extirpa un tumor y lo sanea

no odia al paciente, odia el tumor.

Si impedís la asepsia,

la memoria de la herida os infectará a vosotros.

Seréis cómplices de la gangrena.

¿O es que fuisteis los culpables?

Es cómodo, muy cómodo pensar

que los muertos entierren a los muertos.

Pero es innoble, muy innoble

sentarse a merendar sobre un ribazo

que tal vez sea una tumba.

Queremos la piel regenerada

que se presente al aire liberada de sí misma,

no la venganza contra el cuchillo

que causó la herida.

Si lo impedís, es que tenéis aún

la hoja oxidada en vuestro puño.

II

¡Que doblen las campanas,

que toquen a rebato, que repiquen!

Tan fuerte y tan intenso

que ahoguen el infame vocerío de la plaza,

la estridencia de cencerros.

¡Las campanas, que no paren de tocar,

que hablen por el silencio de las tumbas!

Que no callen

hasta que no cese el hedor de las cloacas

que han reventado el sistema de albañal.

¡Las campanas, que doblen las campanas,

las grandes, las medianas y las chicas!

¡Que no callen

hasta que no haya otro silencio y otro aire

que no sean la verdad!

Antonio M. Herrera

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One Response to La memoria

  1. Miguel González López dice:

    El movimiento republicano de izquierdas creo que debería plantearse una serie peticiones al gobierno actual, gobierno del PSOE que pronto llevará gobernando 22 años, 22 años controlando el BOE y que no debería quedarse al margen en su responsabilidad a la hora de haber legislado, primero para, por ley obligar a los poderes públicos para exhumar los cuerpos de los luchadores por la democracia que aún están enterrados en las cunetas, segundo para transformar el mausoleo de Franco (El Valle de los Caídos) en un monumento para los caídos por la democracia, sacando de allí a Franco y a José Antonio Primo de Rivera, tercero legislar como hizo Aznar con la Ley de partidos para que organizaciones como la Falange estén fuera de la ley si no reniegan de su sangriento pasado y Cuarto derogando la ilegal Ley de Admistía del 77 para permitir la investigación de los delitos contra la humanidad, y por último incorporar a la frustrada ley de la memoria el articulado que permita resarcir, no sólo moralmente, si no con todos los derechos a los injustamente asesinados después de la guerra civil, pasando de emitir patéticos certificados de reparación moral contra fusilados por resoluciones judiciales, con todo lo que esto conlleva, en favor de los republicanos de izquierda masacrados

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